domingo, 5 de octubre de 2008

Las consecuencias económicas del Sr. Olivera

Con cierta resignación he leído la entrada publicada recientemente por Miguel Olivera. No estoy seguro de poder refutar sus argumentos, pero me gustaría en este caso señalar algunas cuestiones que me apartan de su postura a favor de devaluar el tipo de cambio. Queda bajo responsabilidad del lector juzgar lo desatinado de mi empresa.
En principio, toda noción de equilibrio es difusa, y el tipo de cambio real parece no ser la excepción. Mas aún ¿Es posible juzgar el nivel de una moneda en estos términos? Si se analiza, por ejemplo, el tipo de cambio registrado durante el transcurso del año pasado ¿Puede considerarse que permaneció en un valor de equilibrio? Pero en ese caso ¿Por qué se acelero la inflación? Si el gobierno sabía que iba a realizar una política fiscal expansiva ¿No debió revaluar el tipo de cambio? En general, creo que estas discusiones corren el riesgo de caer en campo yermo.
Considero (aunque difícilmente pueda afirmarlo) que durante los últimos años cada país eligió su desequilibrio: Argentina privilegio el crecimiento por sobre la estabilidad nominal, mientras que países como Brasil y Chile hicieron lo contrario (o, por lo menos, eligieron una combinación de instrumentos menos agresivos que Argentina). Mi punto es que resulta imposible compararnos con otros países de la región, aunque más no sea porque los mismos tomaron caminos de política diferentes frente al contexto al que se enfrentaron. Si el resto “devaluó el 25% y nos, 5%” es simplemente porque ellos pueden hacerlo sin correr el riesgo serio de destruir la demanda de dinero.
Ahora bien ¿Cuales pueden ser los efectos de una devaluación en una economía con una tasa de inflación interanual como la de Argentina? En principio, la demanda de dinero difícilmente permanezca estable (“Acá el peso pasa de 3.05 a 3.10 y la demanda minorista se duplica”). ¿Podemos, por lo tanto dar por descontada una aceleración inflacionaria? Si bien es difícil saberlo, luego de seis años de crecimiento a tasas elevadas, no resulta desatinado suponer que el exceso de capacidad instalada y oferta de mano de obra sean reducidos. Si bien estas consideraciones ya están un poco trilladas, es probable que en este contexto una aceleración de la tasa de inflación traiga aparejada (sin repetir y sin soplar):
Necesidad creciente de intervenir en las estadísticas de precios, con el fin de evitar un crecimiento exponencial de la deuda publica, junto con un empeoramiento general de las expectativas de inflación. Deterioro general de los proyectos de inversión y en la capacidad de los agentes de evaluar precios relativos (lo que convalida incrementos de precios) además de un recrudecimiento de la puja salarial.
Ahora la pregunta brota por si misma, casi sin buscarla ¿Es que debemos quedarnos con los brazos cruzados? En este caso, la mejor respuesta que puedo formular es que el uso del tipo de cambio para fogonear la economía en la bonanza lo ha imposibilitado como instrumento justo cuando mas se lo necesita. Parafraseando a Ortega y Gasset, las realidades ignoradas han urdido su venganza. O como decía el nano, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

7 comentarios:

Ulschmidt dijo...

La devaluación sería un desatino, seguro!. Epidermicamente uno intuye que traería inflación. Tenemos un montón de retenciones para reducir, una tanda de restricciones a las exportación que eliminar. Ya no tienen ningún sentido - si alguna vez lo hubieran tenido.

el orejano dijo...

El problema es, una vez mas, como se financia el gasto público. En otras epocas el mismo problema se resolvió a traves del impuesto inflacionario o incrementando la deuda publica, en este caso creo que encontramos una forma mas elegante de estirar las restricciones presupuestarias.
Me alegra saber que no soy el unico que cree que la devaluta es una locura.
Saludos

Anónimo dijo...

estoy con vos, una locura.
Y la verdad (y disculpame) pero no estoy con ganas de explicarme el porque de lo que pienso. Igual, mucho de lo que pienso lo comparto contigo.
Saludos
SAYGAM

Shemp dijo...

Orejano,

Comparto la opinion.

Ud. y Ele pusieron elegancia a mi exabrupto contra la furia devaluacionista de Larryolivera.

Saludos cordiales,

S.

ciudadano horacio dijo...

Devaluar o no devaluar, ese no es el problema:
La economía es un difícil arte y también una ciencia. Argentina debería compatibilizar varias variables muy ligadas unas con otras: 1)la devaluación, 2)el impulso sostenido de la industria, 3)la desocupación, 4)los compromisos internacionales, 5)el frente interno, y varias otras. Según la veo el problema me parece que no se puede opinar de una sin analizar a fondo que pasa con todas las demás. Por eso creo que el trabajo de armonizar todo no es fácil y debe ser realizado por un grupo de expertos. Se trata de mover todas esas variables en forma armónica para optimizar los beneficios en el corto, mediano y largo plazo. No hablo de encontrar relaciones matemáticas entre las mismas. Hablo de ir variando algo en forma controlada y lenta para observar como reacciona el mercado y el país. Me parece que todo debe hacerse de forma clara y paulatina. Sabemos que los cambios violentos en economía son los que suelen realimentar negativamente a todo el sistema. Cuando se hacen las cosas bien, aumentan las posibilidades de que funcione bien, sobre todo si se cuida mucho el factor político, es decir si gobierno y gente logran integrarse en una buena conversación amistosa. Yo pongo mi contribución para crear ciudadanía: Vean: http://horacioac.blogspot.com/

Miguel Olivera dijo...

Desatino...

Desatino es estar donde estamos por una fiesta fiscal que duplica el gasto público en 3 años.

Creo que era la Robinson quien decía que un elefante era difícil de definir pero era fácil darse cuenta cuando se estaba enfrente de uno.

Y alguna vez Roberto Frenkel me contó que otro Roberto, Zahler, le dijo que el tipo de cambio real de equilibrio era aquel compatible con los movimientos cambiarios que vienen.

A ver, Arg tuvo un shock de precios relativos de la maroma, y algo hay que hacer.

¿Sacar retenciones, etc., etc.? OK pero necesita moderación fiscal al extremo y ¿quién cree realmente que los K lo van a hacer en un año electoral? Se ve que se me lee a medias. Dadas las restricciones económicas, sociales y políticas que los K se auto-imponen y que la realidad impone, la deva parece ser el único camino.

Y sí no que me digan como hacemos para que la economía empiece a generar empleo de nuevo porque lo que veo es que sólo destruye.

Igual, no discutamos más porque la deva se va a dar igual, ordenada o desordenada.

Robinson dijo...

...la misma Joan decía que el TCR es una quimera.